Feria de la Cereza de Caudiel

La Feria de la Cereza

La Feria de la Cereza tal y como se conoce actualmente se inició en el año 1998, cuando el 13 de Junio de ese mismo año después de 25 años (en el mes de mayo de 1973 se celebró una sencilla “Fiesta de la Cereza”, en cuya jornada jóvenes ataviadas con el Traje de Castellonera obsequiaban a los visitantes con ramilletes de cerezas), se volvió a celebrarse la Feria de la Cereza, cuyo objetivo era rescatar la importancia de este fruto en la cultura local y promover una actividad de atracción turística. 

Otra de las tradiciones que se celebraba en Caudiel que puede se puede interpretar como antecesora de la Feria de la Cereza era La Caldera que consistía en una comida de caridad que sufragaba el Convento de Agustinos, el día de la fiesta de la Virgen del Niño Perdido, consistente en un plato de olla, pan y vino, para los más pobres de la localidad y aquellos que querían sumarse de los pueblos vecinos. Al exclaustrarse el Convento la fiesta continuó pero sufragada por el Ayuntamiento. A la salida de la iglesia, después de la Misa Mayor, las gentes guardaban cola para después comer el plato, en común o en casa. Sus ingredientes eran: garbanzos, arroz, huesos de cerdo, tocino, morcillas, patatas, azafrán, aceite, sal y agua. 

Durante los primeros años se realizaban una serie de actos que se desarrollaban a lo largo del día de celebración de la Feria, teniendo como principal atractivo la instalación de paradas en la plaza, donde se exponen productos desde artesanía hasta juguetes pasando, como no, por las protagonistas de la fiesta las Cerezas.

 La celebración se completaba con actuaciones folclóricas de las diferentes asociaciones del pueblo. Otro de los atrayentes de la fiesta es la multitudinaria comida popular, en la que se reparten aproximadamente unas tres mil quinientas raciones de olla. Desde el año 2013 se viene celebrando la Feria de la Cereza durante dos días, un fin de semana completo de actividades. 

El 26 de mayo de 2017 se publicó la resolución de 27 de abril de 2017, de la Presidencia de la Generalitat, por la que se otorgaba la declaración de fiesta de interés turístico provincial de la Comunitat  Valenciana a la Feria de la Cereza de Caudiel. 

Actualmente, la Feria de la Cereza en el municipio de Caudiel gira en torno al producto típico de la localidad: la cereza. Un evento que ha unido los dos anteriores y que se va consolidando año tras año formando parte ya de la tradición de la población.

Esta fiesta, promovida por el Ayuntamiento de Caudiel, ha ido aumentando progresivamente en número de participantes y visitantes desde que se celebra de forma ininterrumpida desde el año 1998; a excepción de estos dos últimos años por motivo de la pandemia del COVID19. Esta fiesta se ha convertido en la más popular, participativa y representativa del municipio.

La Feria de la Cereza pretende dar a conocer fuera del municipio de Caudiel este exquisito fruto, así como la rica gastronomía de la localidad, su diversa artesanía, el folklore y las actividades de muchas de las asociaciones locales.

Durante los primeros años se realizaban una serie de actos que se desarrollaban a lo largo del día de la Feria, teniendo como principal atractivo la instalación de paradas, donde se exponía un amplio abanico de productos: desde la artesanía hasta los juguetes, pasando, como no, por las protagonistas de la Fiesta, las cerezas. Otro de los atractivos de la fiesta es la multitudinaria comida popular, en la que se reparten aproximadamente tres mil raciones de olla.

La Feria de la Cereza se celebra durante todo un fin de semana y las actividades se complementan con actuaciones de Charangas, Grupos de Jotas y talleres para los más pequeños; todo ello junto al mercado de la Feria de la Cereza, a la visita guiada a la Iglesia Parroquial y al reparto el sábado de la “Olla de Pueblo”. En definitiva, lo que se ofrece es un fin de semana de fiesta, ocio y convivencia.

Como complemento a la Feria de la Cereza, también se puede visitar la localidad, ya que Caudiel cuenta con un rico patrimonio Histórico-Cultural, como: el Camarín de la Virgen del Niño Perdido, el Convento de Carmelitas Descalzas, la Iglesia Parroquial, los lavaderos municipales y, sobre todo, la Torre del Molino, siendo esta el emblema representativo del escudo local.